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viernes, diciembre 06, 2019

Un informe exige a la UE y EEUU costear el cambio climático en los países pobres

La organización ecologista WWF concluye que son responsables y deben pagar la mitad

Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica en funciones, entra en la instalación 'Pollution Pots'. 
Un año más se reúne la Cumbre del Clima (COP25), esta vez con algunas grandes novedades a considerar y al igual que cuando suenan las cuatro primeras notas de la quinta sinfonía de Beethoven, el destino llama a nuestra puerta.
En primer lugar, la Cumbre cambia aceleradamente de ubicación, trasladándose a nuestro país, lo que obedece a los acontecimientos que se producen en Chile (sede original de organización de esta reunión) y que se extiende por una parte considerable de Latinoamérica como resultado de la lucha de los pueblos contra la desigualdad. Y no será porque nuestro país se haya caracterizado por hacer los deberes frente a esta emergencia mundial, pues la ley de transición ecológica lleva paralizada más tiempo del deseable y asimismo todas las normativas para avanzar en las medidas necesarias y urgentes para hacerle frente: Descarbonización, eficiencia, ahorro y cambios en el sistema energético que incluyan la generación distribuida...; medidas urgentes en el transporte y en la reducción y tratamiento de residuos...; cambios de modelo en el turismo (principal industria canaria), así como en el urbanismo y la planificación de las ciudades y el territorio...y muchas otras actuaciones que no caben en esta pequeña reflexión.
Por otro lado, se suceden nuevas conclusiones científicas y que, según el IPCC, las consecuencias del cambio climático están siendo más preocupantes y más drásticas de lo señalado hasta el momento, cuando precisamente se produce la resolución del gobierno de los Estados Unidos, uno de los países más contaminantes del planeta y entre los principales responsables de la crisis ambiental, anunciando su definitiva salida de los mínimos acuerdos de París de 2015. Esto hace prever un destino peor que incierto, quizá trágico.
Sin embargo, aun cuando todas las perspectivas de la realidad son negativas, hay que tomar en consideración la señal esperanzadora de una parte importante de la sociedad civil a nivel mundial, liderada esta vez por la juventud. Este sector concienciado reclama medidas urgentes a los responsables y los gobiernos, y además de llevar a cabo acciones reivindicativas, toma decisiones personales para afrontar esta crisis y hacer ver la urgente necesidad de un cambio en nuestro estilo de vida, donde el consumo no sea lo único que nos motive. ¿Será la señal de que podemos modificar el destino?
Y como muestra de a lo que me refiero valga la demostración realizada contra el Cambio Climático el pasado 29 de noviembre, y que se repite desde hace doce años donde varios centenares de estudiantes de primaria, secundaria y bachiller de los centros del barrio de Arenales de la ciudad volvieron a gritar para hacer oír sus voces y que se resume en este extracto del manifiesto seleccionado y leído por su autora Eva Herrera de Primero de Bachiller del IES Pérez Galdós y que dice: "Yo no debería estar aquí, nosotras y nosotros no deberíamos estar aquí, los polos no deberían estar derritiéndose, las especies no deberían estar desapareciendo, los ecosistemas no deberían estar colapsando, el nivel del mar no debería estar subiendo, la temperatura del planeta no debería estar aumentando, los climas de miles de lugares del mundo no deberían estar cambiando, no deberían existir refugiados climáticos, no deberían estar creándose incendios forestales que las tierras no pueden resistir, los fenómenos naturales no deberían estar creciendo, no deberían existir mares ahogados de plásticos, ni peces que se ahogan en ellos, no deberían estar ardiendo grandes selvas amazónicas por dinero, no deberíamos vivir bajo una atmósfera que contiene más CO2 que oxígeno, no deberíamos estar preocupándonos si el día de mañana tendremos un mundo en el que vivir. Deberíamos entrar en pánico y actuar".
Aun así, estos cambios tan necesarios, sólo serán significativos en la medida en que esta Cumbre sirva para que se asuman y se cumplan los compromisos que han de afectar a todos los habitantes del planeta y que la ciudadanía más concienciada no puede llevar a cabo sólo con su voluntad.
Si esto es así, estoy convencida que seremos capaces de invertir nuestro destino y tendremos un año más y una Cumbre más para gritar y hacer oír nuestra voz para que sea el tiempo nuevo de un futuro prometedor.
Lidia Poch Páez. Doctora en Biología, miembro de 'Muévete por el clima'.
Fuente: La provincia

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